lunes, 21 de junio de 2010

COMO SE DESCUBRIO LA VILLA ROMANA "LA MALENA"





En el libro Comarca Campo Belchite, hay un artículo sobre la villa romana en el que su autor José Ignacio Royo Guillen, habla del “azar en el descubrimiento de la villa” y de “colaboración de los habitantes de Azuara” en general. Yo quiero añadir en pocas lineas algo de información para precisar sobre como se descubrió la villa romana y quienes fueron esos vecinos de Azuara que llevaron a que la villa se descubriera.

En las parcelas de huerta donde se encuentra el yacimiento de la villa romana de Azuara hacía más de 70 años que se encontraban trozos de mármol y otros restos que se atribuían a la existencia de una ermita en tiempos pasados, la ermita de Santa María Magdalena.
A finales del siglo XX con el uso de tractores en las labores agrícolas continuaban apareciendo restos materiales que para unos pocos azuarinos defensores del patrimonio histórico eran vestigios que les aproximarían a la ubicación del yacimiento, esto coincidió con la llegada a Azuara del arqueólogo y amigo José Luís Ona Gonzalez avisado de que en la restauración de la ermita de San Nicolás habían aparecido en el interior pinturas bajo el yeso. José Luis Ona puesto en contacto con el que era Jefe de Servicio de Patrimonio D. Herminio Lafoz, se traslada a Azuara para emitir un informe que posteriormente lleva a restaurar todas las pinturas y de inmediato a una actuación arqueológica de urgencia en el interior de la ermita. En plena excavación del suelo de la ermita José Luis Ona con el grupo de peones se trasladan a un campo de la huerta y con el consentimiento del propietario realizan una pequeña excavación en el campo. Hubo suerte, el Jefe se Servicio de Patrimonio autorizó expresamente iniciar la excavación y el resultado fue el descubrimiento de la villa.

Han pasado ya muchos años y para que no se pierda la memoria quiero recordar que gracias a los vecinos José Antonio Fleta y Jose Roman Roche, y al arqueólogo José Luis Ona Gonzalez, se pudo paralizar el intento de enlucir con nuevo yeso las pinturas de la ermita de San Nicolás. Gracias a un pequeño grupo de vecinos apasionados por el patrimonio histórico se llego a ubicar el sitio de la villa, entre ellos Ricardo Aina, Javier Gimeno, José Antonio Fleta, José Román Roche... siendo fundamental una vez más la iniciativa personal y profesional del arqueólogo Jose Luís Ona Gonzalez.

Dichos estos pequeños detalles, que estas líneas sirvan de reconocimiento a los profesionales de la arqueología y a los vecinos que participan activamente en la localización y protección del patrimonio arqueológico, gracias a ellos se pasa a la recuperación del patrimonio, al conocimiento de la historia y a la utilización de esos recursos, como dicen ahora la puesta en valor, aunque esto último, pasados ya 24 años vemos que va pa largo.



José Román Roche Nebra

jueves, 27 de mayo de 2010

POBLAMIENTO DEL TERRITORIO DE AZUARA (IX)


Persecución y expulsión de los moriscos.


Tras la ocupación de Azuara por los ejércitos cristianos en 1118, continuaría buena parte de población mudéjar conviviendo con cristianos viejos durante cerca de 400 años. En 1502 fueron obligados por decreto a convertirse al cristianismo pasando así a denominarse moriscos. El morisco es el mudéjar bautizado.

"Se vieron forzados a acudir a la pila bautismal obligados por la monarquía quien les propuso recibir el bautismo o abandonar España. A partir de la recepción de las aguas bautismales, el término mudéjar es suplantado por el de morisco, nuevo convertido, nuevo bautizado o cristiano nuevo. Los moriscos se ven obligados a abandonar incluso su nombre, el apellido y el eventual sobrenombre de origen árabe se hallaban amenazados, de esta forma los legisladores intentan borrar todo signo de identidad musulmana".
“La expulsión de los moriscos supuso la ruptura definitiva de la convivencia social y el final de una larga etapa histórica. A principios del siglo XVI el enfrentamiento religioso entre cristianos viejos y nuevos se hizo muy patente. El rechazo de estos últimos a ser cristianos y la ineficacia de los esfuerzos eclesiásticos para asimilar a los infieles a través de la predicación, la catequesis, el bautismo obligado, la vigilancia constante, los procesos del Tribunal de la Inquisición, o incluso la dispersión geográfica, condujeron inevitablemente al exilio forzoso de los moriscos”.

"En Aragón, económicamente, todos los sectores se vieron afectados por la expulsión. Las tierras trabajadas por los moriscos quedaron yermas, siendo recuperadas muy lentamente. Durante los primeros años de la salida se podían contemplar pueblos y términos enteramente abandonados o semiabandonados. La industria artesanal aragonesa de la época perdió un mercado, sufriendo la correspondiente contracción. Determinadas especializaciones controladas por los expulsados estuvieron a punto de desaparecer, y sólo después de un largo tiempo fueron recuperadas.
La ruina afectó especialmente a los acreedores de los moriscos y de sus señores. Un número nada despreciable de personas, instituciones y fundaciones que vivían de estas rentas perdieron su medio de vida. Estos rentistas, que constituían una parte de lo que hoy llamaríamos «clase media», quedarían arruinados con todas las implicaciones sociopolíticas que tal hecho lleva consigo. La expulsión representó un fuerte empobrecimiento para el reino aragonés”.

Los señores, perjudicados por la expulsión de los moriscos, traspasaron las cargas del trabajo a los nuevos pobladores, quienes las sobrellevaron con más o menos éxito”.
Algunos historiadores afirman que sobre 1620 el 30% de los habitantes en Aragón eran repobladores de origen frances, dos ejemplos los apellidos Gascón y Roche .

“En 1526 se prohibió el uso del árabe, tanto escrito como oral, aunque éste siguió tan vivo que, en la mayoría de las veces, era requerida la presencia de intérpretes.
La lengua de los moriscos fue siempre considerada por los cristianos un obstáculo para su conversión completa, pues les permitía el contacto secreto con otros musulmanes. Para quienes la usaban era una forma de resistencia y fidelidad a sus orígenes y su fe. Practicar el árabe significaba afirmar su propia identidad y oponerse completamente a todas las tentativas de cristianización".
"Los mudéjares aprendieron la lengua romance poco a poco, a finales del siglo XVI prácticamente la totalidad de los moriscos eran bilingües, si bien su lengua propia, la que usaban espontáneamente, era el árabe. Así ocurría incluso entre los tagarinos ("fronterizos" en árabe), que era como llamaban a los moriscos que se criaban entre los cristianos viejos, por lo bien que hablaban ambas lenguas".
De 1502 a 1609, habian pasado dos generaciones de cristianos nuevos (moriscos), cuando Felipe III firma el decreto de expulsión, "alrededor de 300.000 españoles (el 4%) se vieron obligados a abandonarlo todo por el mero hecho de ser cristianos nuevos. Esa expulsión equivaldria en la actualidad a la expulsión de unos dos millones. Las consecuencias demográficas y económicas de su expulsión fueron graves y en algunos casos catastróficas (como en los reinos de Valencia y Aragón, donde constituían la tercera y sexta parte de la población, respectivamente), y en general una pérdida sustancial de vitalidad económica y demográfica para España".
Pedro Aznar de Carmona (1612), describe la salida al destierro de los moriscos aragoneses: «Salieron, pues, los desventurados moriscos en orden de procesión desordenada, mezclados los de a pie con los de a caballo, yendo unos entre otros reventados de dolor y de lágrimas, llevando grande estruendo y confusa vocería, cargados de sus hijos, mujeres y enfermos, y de sus viejos y niños llenos de polvo, sudando y carleando, los unos en carros apretados allí con sus personas, alhajas y baratijas; otros con cabalgadura con extrañas invenciones y posturas rústicas, cada cual con lo que tenía. Unos iban a pie, rotos, mal vestidos, calzados con una esparteña y zapato, otros con sus capas al cuello, y otros con envoltorios y líos... Entre los sobredichos de los carros y cabalgaduras (todo alquilado...) iban de cuando en cuando (de algunos moriscos ricos) muchas mujeres hechas unas devanaderas, con diversas patenillas de plata en los pechos, colgadas de los cuellos..., y con colores en sus trajes y ropas, con que disimular algo el dolor de corazón. Los otros que eran más sin comparación, iban a pie, cansados, doloridos, enojados, perdidos, tristes, fatigados, sedientos y hambrientos, tanto que ni les bastaba el pan de los lugares, ni el agua de las fuentes, con ser tierra tan abundante, y con darles el pan sin límites de su dinero...».

"Los moriscos españoles se desperdigaron por el Mediterráneo, e incluso por el continente americano y el África subsahariana (como Yuder Pachá, originario de Almería, y cuya influencia política y cultural llegó hasta Tombuctú), pero donde sin duda se instaló la mayor parte fue en la costa magrebí (Marruecos, Argelia y Túnez). Allí llevaron su rico componente cultural español, su sabiduría agrícola y ganadera, su patrimonio artístico, sus apellidos hispanos, y sus huellas quedan hasta hoy día visibles.Sin embargo, su adaptación no fue fácil. El desarraigo y las dificultades para acostumbrarse a un mundo muy distinto del que venían les llevó tiempo y esfuerzo. Y no siempre fueron bien recibidos. Ellos eran españoles, y su lengua, costumbres, modo de vida e incluso práctica religiosa (unos se habían convertido en verdaderos cristianos y los que habían conservado secretamente su vínculo con la fe islámica la practicaban de manera más simple o imperfecta) distaban mucho del medio norteafricano al que llegaban deportados".

Trevor J. Dadson (hispanista ingles) investigó lo ocurrido desde 1502 -fecha en que los Reyes Católicos ordenan la expulsión de los musulmanes adultos de Castilla y León que no aceptaran convertirse al cristianismo- hasta inicios del siglo XVIII en Villarrubia de los Ojos, un pueblo de la provincia de Ciudad Real. Según el hispanista, "la mitad de los habitantes de esa localidad manchega eran moriscos totalmente asimilados hasta el punto de que la presencia de la Inquisición allí fue casi nula. Entre ellos había no sólo agricultores o artesanos, sino que algunos llegaron a ser regidores, maestros, médicos, dentistas, soldados, escribanos y hasta presbíteros. Hubo quienes mandaron a sus hijos a estudiar a Alcalá (de Henares), de donde salieron de veinte a treinta licenciados. Yo mismo pude comprobarlo por sus nombres y apellidos en las matrículas de esa Universidad', añadió. Del grado de asimilación da fe -según Dadson- el hecho de que el sistema local de justicia estuviese prácticamente en manos de moriscos, entre quienes había también arrendadores y mayordomos de rentas, y eran así lo más parecido al tipo de clase media que podía encontrarse en aquella época en un ambiente rural. Al mismo tiempo habían castellanizado sus nombres, según se comprueba al seguir sus árboles genealógicos, y así un tal Alí de Yébenes pasó a llamarse Alonso de Yébenes, un Mahomed Torredoro recibió el nuevo nombre de Juan Torredoro mientras que Alí de Mariota fue rebautizado como Pedro López de Mariota. No obstante esa integración, llega a tierras manchegas desde la Corte la orden de expulsión, algo que ocurre en 1611, dos años después de las primeras expulsiones de moriscos de Valencia, y a esa medida se resisten tenazmente los moriscos de Villarrubia como muchos de sus convecinos cristianos viejos, que los apoyan. Finalmente son llevados por la fuerza por Burgos y Vitoria hasta el sur de Francia, de donde, sin embargo, regresan todos ellos rápidamente, explica Dadson, según el cual en mayo del año siguiente se procede a una segunda expulsión, esta vez al norte de Africa, pero muchos de ellos vuelven a escapar antes de llegar al puerto de Cartagena para embarcarse y el resto regresa por otras vías. En 1613 se produce un tercer y último intento de expulsión, con idénticos resultados negativos, hasta que en 1614 el Rey y el duque de Lerma deciden que ya está bien, y los dejan en paz, afirma el hispanista, quien precisa que aquellos moriscos hacen uso entonces de sus conocimientos legales y recurren a los tribunales para recuperar sus casas y sus otras propiedades. Dadson se muestra en cualquier caso convencido de que Villarrubia no fue una excepción sino que en otras partes de la Mancha, del Campo de Calatrava y Extremadura, zonas de baja densidad de población y con importantes comunidades de moriscos a principios del XVII, ocurrió exactamente lo mismo.
Antes de la expulsión, los musulmanes sufrieron una persecución feroz, que incluía la prohibición del culto musulmán, el cierre de mezquitas, la quema de libros, la prohibición del sacrificio halal, la prohibición de la lengua árabe, la del entierro según el rito islámico, la de la circuncisión y la de utilizar determinadas vestimentas. También se les prohibió desplazarse sin permiso y llevar armas, y además se les obligó a cortarse el pelo de una forma determinada y a llevar el sambenito, un trapo amarillo en la manga que los distinguía y hacía blanco fácil del fanatismo.
Las consecuencias de la desobediencia no eran menos brutales: condenas a galeras de por vida, torturas, quema de personas por el mero hecho de ser musulmanas, robo de niños para que fueran criados como cristianos (una práctica validada por san Juan de Ribera). Una política de Estado que buscaba la erradicación del islam y la uniformidad religiosa de España.
Una de las formas que los cristianos tenían de detectar a los moriscos era por la higiene. Los acusaban de que se lavaban una vez a la semana, los viernes, y que incluso lo hacían en diciembre; frente a los cristianos que huían el baño. Parece ser que el tiempo le ha dado la razón a los moriscos y que sus costumbres son ahora las nuestras. Ellos cocinaban con aceite de oliva, mientras que los cristianos lo hacían con tocino; comían muchas frutas y verduras, usaban perfumes y vestían ropas de colores vivos", dice el historiador.

Se calcula que hoy, hasta cuatro millones de descendientes de los moriscos viven en países norteafricanos, como Marruecos, Argelia, Túnez, Mauritania, Mali y Libia.
¿HUBO EXPULSIÓN DE MORISCOS EN AZUARA?
Mari Carmen Ansón en su libro “Noticias sobre Azuara en el siglo XVII” dice: “es posible que la expulsión morisca no le afectase demográficamente hablando, muy negativamente. Apoyo esta opinión en el hecho de que entre los pueblos de moriscos recogidos en la relación hecha por Marqués de Aytona para llevar a cabo su expulsión, no he encontrado el pueblo de Azuara. Tampoco lo recoge como “pueblo de moros” el recuento de fuegos de 1495, ni los autores Lapeyre, Reglá, Lea o Dominguez Ortiz lo citan entre los pueblos despoblados por la expulsión de 1610. Si reseñan en cambio sus pueblos vecinos, Letux, Lagata Belchite, pero no Azuara”.

Yo quiero añadir, que como en el caso de Azuara sucede lo mismo con otros pueblos de Aragón de mayor población con antecedentes moriscos, dos ejemplos: “inexplicable la no constancia de moriscos en Alcañiz” (Pita Mercé) y aquí en la comarca además de Azuara tampoco se cita a Almonacid como pueblo de moriscos expulsados. En los datos de expulsión de moriscos en 1610 aparecen citados Fuendetodos con 105 expulsados, Letux 650, Lagata 705, Codo 805 y Belchite 1550.
El historiador R. Viruete Erdozáin en el libro de la Comarca de Belchite hace referencia al fogaje del año 1495 en el que se dice que las comunidades musulmanas estaban asentadas en Belchite conviviendo con cristianos y concentrados en Codo, Lagata y Letux.
Es una incógnita si había o no moriscos en Azuara en 1610 y si los hubo seguramente fueron también expulsados.
En algunos pueblos de Aragón las expulsiones afectaron al 80% de sus habitantes.
Video documental:

http://www.rtve.es/mediateca/videos/20091228/documental-debate--explulsion-moriscos/657676.shtml

Jose Román Roche Nebra

Fuentes. Artículos de:
Gema Martín Muñoz
y Mario Virgilio Montañez
Azuara en el siglo XVII. Mari Carmen Ansón
Los moriscos de Villarrubia de los Ojos. Trevor J. Dadson (EFE)
Traslados y expulsiones. (Cuaderno de una exposición en Granada).Gran Enciclopedia Aragonesa

jueves, 29 de abril de 2010

POBLAMIENTO DEL TERRITORIO DE AZUARA (VIII)


Conquista y ocupación cristiana

Habían transcurrido 400 años desde que los musulmanes edificaran el casco urbano de Zwara. 400 años de tradiciones, cultura y religión islámica. 400 años de mejoras en infraestructuras para el desarrollo agrícola, la artesanía y el comercio. Nunca hasta entonces tantos pobladores habían tenido acceso a una vida más digna en este territorio.
Pero la población musulmana de Zwara también tuvo que sobrellevar los incesantes enfrentamientos dentro de la Marca Superior, enfrentamientos que debilitan la parte norte del territorio de Al-Andalus y van a facilitar la conquista de los ejércitos cristianos de ocupación.
“El asedio formal de la ciudad de Zaragoza comenzó en mayo de 1118. Tras un largo y duro asedio en el que se emplearon varias máquinas de asalto similares a las empleadas en la conquista de Jerusalén, la ciudad se rendía por hambre después de más de siete meses de resistencia” (Lacarra).
“Tras unas arduas negociaciones y ante la carencia de ayuda, los musulmanes zaragozanos capitulaban el 11 de diciembre de 1118 y el día 18 de ese mismo mes Alfonso I entraba triunfante en Zaragoza. Con Zaragoza se entregó un amplio territorio y entre otras poblaciones las de Alfajarin, Fuentes de Ebro, Pina, Magallón, Mallén, Cortes de Navarra y Belchite” (Ubieto).

La ocupación cristiana del territorio de Al-Andalus tardo 770 años, en todo ese largo periodo fueron conquistando y repoblando lentamente los territorios musulmanes de Al-Andalus. Digamos que, desde Pelayo en la batalla de Covadonga en el año 722, les costo llegar a ocupar Zaragoza 396 años, y llegar a la conquista de Granada por los Reyes Católicos en 1.492, en total 770 años de nada comparados con la ocupación musulmana de la Hispania visigoda que solo duro tres años. Los musulmanes estuvieron presentes en Aragón durante 900 años, del año 714 al 1.610 fecha en que se produjo la expulsión de los moriscos. De esos nueve siglos, cuatro fueron como dominadores y cinco como dominados.

“La lucha de ocho siglos que se llama Reconquista, en que se empeñaron los cristianos fugitivos de la invasión musulmana con los musulmanes invasores, respondió siempre al carácter que tuvo en su principio, de recuperación del territorio: éste fué su carácter esencia; con el tiempo influyeron en ella otros factores, principalmente el religioso, pero éste jamás fué el impulsor, sino el que acompaño, y esto por influencia extranjera, no por movimiento espontáneo de los españoles.
Los orígenes de la llamada “Reconquista” son, pues, claros y evidentes; los desposeídos se refugiaron en tierras libres de los trastornos, al amparo de hombres que por su aislamiento vivían en un estado seminatural y satisfechos de su organización, o que, dedicados a la rapiña, habían hecho de la guerra su profesión; a los pacíficos los convirtieron en guerreros, y a los que ya lo eran los estimularon, santificando lo que antes consideraban crimen.
Astures y vascones son de los últimos: siguiendo la inclinación de los montañeses, habían descendido muchas veces al llano durante la monarquía goda con propósito de ganar botín; no hay monarca de los antecesores de don Rodrigo que no hubiera de luchar contra ellos, principalmente contra los vascones, siempre al decir de los cronistas domados y sometidos, y constantemente rehechos y agresivos. En tiempo de Chindasvinto, capitaneados por Fraga, que intentaba, dicen, destronar aquel rey, descendieron desde los Pirineos a Zaragoza; gens effera los llama el obispo Tajón, quien pinta su venida con muy negros colores; mataron a muchos cristianos, dejando sus cadáveres abandonados a los perros y a las aves de rapiña; asesinaron a muchos clérigos, saquearon y destruyeron iglesias y se llevaron cuantioso botín y numerosos cautivos.
Los historiadores aragoneses y navarros de la Edad Moderna creyeron que la Reconquista nació en los Pirineos como en Asturias y aquí como la refiere la historia legendaria, es decir, por unos cuantos hombres llenos de fe religiosa y de patriotismo, sentidos aquélla y éste como ellos lo sentían, se conjuraron para defender la religión de Jesucristo contra la de Mahoma (y ésta no sabían qué era y probablemente la otra tampoco), y para restaurar la patria perdida, es decir, España, aquellos hombres que durante muchos siglos ignoraron que fuesen españoles, y llamaban España al país ocupado por los moros y concretamente a Andalucia, la región que lo llevó en la época ibérica y aun lo llevaba en la goda”. (Andrés Gimenez Soler)

Tras la conquista y ocupación cristiana de la Marca Superior, los dirigentes políticos y religiosos y la aristocracia de la cultura musulmana emigraron al reino de Valencia, produciéndose un importante vacío en los centros urbanos, sin embargo, en el ámbito rural la masa campesina de buena parte del territorio continuo en sus solares cultivando la tierra, ahora en manos de los dominadores cristianos. Se iniciaba así el denominado período mudéjar. Los que se quedaron, fueron llamados mudéjares (musulmanes sometidos) y ellos fueron quienes contribuyeron en la Baja Edad Media al desarrollo de la agricultura y la artesanía en Aragón. Las tierras yermas y las abandonadas por sus antiguos propietarios musulmanes se repartieron a vecinos cristianos para su colonización. Al estar la tierra en gran parte cultivada por musulmanes en régimen de aparcería, su condición económica varió muy poco, ya que únicamente se había producido un cambio de dueño. Estos aparceros o «exáricos » entraron paulatinamente en vasallaje de los grandes señores, monasterios y órdenes militares.
A los mudéjares se les permitió seguir practicando la religión islámica, utilizar su lengua, mantener sus costumbres y a organizarse en comunidades denominadas aljamas o mererias con diversos grados de autogobierno.
Zwara seria ocupada por las tropas de Alfonso I el año 1118. Tras la conquista, la presencia de mudéjares se debió reducir significativamente, esto no ocurrió en las poblaciones cercanas. Esta despoblación en ocasiones se producía cuanto más importante era el rango que la localidad alcanzaba en la red urbana. Los mudéjares del pueblo -que pasaría a llamarse Azuara- pronto fueron desplazados por repobladores cristianos viejos , sobre la mezquita se construyo el palacio de Jaimen I que posteriormente se convertiría en Iglesia Parroquial.
Se sabe que en las poblaciones cercanas de Lagata, Letux, Belchite y Codo, durante 500 años después se conservaron importantes aljamas musulmanas.
En 1570, Azuara es citada por Juan Secas como aldea cristiano vieja, mientras que en Letux, Lagata, Almonacid, Codo o Belchite, la población morisca se aproximaba al millar de personas en cada población.

Jose Román Roche Nebra
Fuentes:
La reconquista del Valle del Ebro. José Luis Corral Lafuente
Población mudéjar en Aragón. M. L. Ledesma Rubio.
La Edad media en la Corona de Aragón. Andrés Gimenez Soler
Gran Enciclopedia Aragonesa
La represión del protestantismo en España 1.517-1648. Werner Thomas

miércoles, 7 de abril de 2010

POBLAMIENTO DEL TERRITORIO DE AZUARA (VII)

Recinto amurallado

Durante muchos años, los pobladores de Azuara se sintieron protegidos dentro de su recinto amurallado. Buena parte de la muralla, ha resistido a lo largo de cientos de años y hoy es un legado de quienes la construyeron, para que no olvidemos la historia y el origen de nuestro pueblo.

Fue durante toda la Edad Media cuando ciudades y villas se protegieron rodeándose de murallas siendo los musulmanes los que más fortificaron.
En la Marca Superior, hasta la toma de Zaragoza por el califa Abderraman III en el 937, son muy escasos y breves los períodos en que esta zona permanece en su totalidad bajo la autoridad de los soberanos cordobeses. Desde el 850 al 950 la Marca Superior fue campo de batallas. Sus ciudades y regiones cambian continuamente de mano de acuerdo con los avatares de los enfrentamientos entre las distintas familias dominantes. Al poder central desde Córdoba, no le queda más remedio que legitimar situaciones de hecho siendo incapaz de imponer una delimitación territorial por él diseñada.
Es posible que la muralla de Azuara se construyera en el siglo IX, en ese ambiente de luchas entre musulmanes. Esta fortificación no procuraba, como las situadas en las fronteras, la defensa contra un invasor sino seguridad frente a un vecino.
Hay quienes dicen que la muralla de Azuara se construyo en siglo XIV, una opinión tal vez fundamentada en los enfrentamientos entre el Reino de Castilla y el Reino de Aragón. En 1.250 se levantaron murallas para fortificar la nuevas villas ante los enfrentamientos entre si de los ejércitos cristianos. En 1.356 estalló entre Castilla y Aragón una sangrienta guerra que duró diez años, conocida como la guerra de los dos Pedros. Ninguno de los dos reinos gano la guerra.

Si la muralla fue construida en el siglo IX o lo fue en el XIV, es algo que quizás no lleguemos a saber, pero no nos equivocaremos afirmando que sus restos, junto con la ermita San Nicolás, son la memoria más importante de época medieval que se conserva en nuestro pueblo.

Las ciudades de importancia contaban con un núcleo bien amurallado. La mayor o menor fortaleza, así como el mejor avituallamiento dependía de la mayor o menor riqueza del municipio y del mayor o menor riesgo que corría. Por alguna razón, Azuara tuvo suficiente importancia, para que su espacio fuera amurallado.

La existencia de una atalaya se complementaria con la defensa amurallada. Si hacemos caso del topónimo, sobre los restos de Belikiom, en el llamado “piquete la Atalaya”, hubo un puesto de vigilancia en época musulmana, ya que atalaya es nombre árabe que sirve para definir una torre aislada de la ciudad, o aldea, construida en lugar elevado para vigilar un territorio. Desde la Atalaya el vigilante da aviso de lo que ocurre por medio de señales de fuego o de humo comunicando la presencia de enemigos en la zona para la seguridad de la población.

Los recintos amurallados aumentaban el número de puertas con la importancia de la ciudad. Las ciudades pequeñas tenían a veces tan sólo una puerta ya que era más favorable para su defensa por ser las entradas lugares débiles de la muralla, sobre los que se solían concentrar los ataques de los asaltantes. Toda la vida de comunicación con el exterior, se canaliza a través de las puertas abiertas en la muralla, en las que se iniciaban los caminos que conducían a los principales núcleos urbanos más próximos: por el Norte con Fuendetodos, por el Este con las aldeas del Río Aguas Vivas y Belchite, por el Sur cruzando el río hacia Moyuela y Oeste por el camino del molino hacia Herrera.
En los recintos amurallados, las puertas se cerraban de noche y la ciudad quedaba incomunicada con el exterior. Todas tenían su guardián, que estaba obligado a abrirlas y cerrarlas a las horas convenidas. Otra de las funciones básicas de las puertas, además de su carácter de entrada fortificada, es que cumplían una función fiscal, pues en ellas se cobraba impuesto por casi todas las mercancías que ingresaban en la ciudad y a veces por las que salían.

La muralla de Azuara circundaba la población con un perímetro de 1,5 km. dejando un 40 o un 50% de su solar sin edificar dedicado a eras y zonas donde guardar el ganado. Las viviendas ocuparían el resto del recinto amurallado con edificaciones en la calle La Parada y Callizo Malta al abrigo de la muralla y la calle Mayor a ambos lados, calle Joaquín Costa y Callizo Meca.

Plano urbano de Azuara
La dimensiones de nuestra muralla eran de 1,5 km. de perímetro, 5m. de altura y 2m. de grosor. Es probable que tuviera torres, cuya misión era vigilar los puntos débiles que eran las puertas de entrada de la fortificación.
Construida con la técnica de tapial, la muralla se eleva sobre un zócalo de 60 cm. de alto construido con grandes piedras de río que sirve de cimentación y aislamiento del suelo. La técnica constructiva consistió en instalar un cajón de tablones de 3,5 m. de largo por 1,50 m. de alto apoyado sobre la base de mampostería. El material de relleno es tierra arcillosa con algo de piedra menuda añadiéndole algo de agua y apisonando, a la vez, se añade mortero de cal con gravas aplicado a la parte de las tablas del cajón quedando unido en el proceso de apisonado, produciéndose un flujo de lechada que una vez desmontando el cajón quedara al exterior de la muralla, lo cual produce un acabado más fino y liso formando una costra resistente de 10 cm. de grosor. Cada vez que se instala de nuevo el cajón a diferente altura, se extiende horizontalmente una hilada de piedras gruesas en lo que sera la base del siguiente relleno dándole una mayor fuerza a la obra construida. El remate del muro solía hacerse de forma de plano inclinado para protegerlo de la erosión de lluvia.

No parece que la muralla de Azuara fuera destruida por ejércitos enemigos, sabemos que ha sido derribada por los propios azuarinos desde hace muchos años y hasta la actualidad. Este tipo de destrucción del patrimonio podemos atribuirlo a la costumbre histórica de reutilización de materiales y ocupación de espacios que se ha dado en todos los lugares a lo largo de la historia. Práctica que hoy día debe ser prohibida por tener estas construcciones un valor patrimonial que hay que conservar.
Es cierto el dicho, de que solo se protege aquello a lo que se le da valor y evidente el hecho, de que ningún alcalde de Azuara ha sabido valorar nuestra muralla para protegerla. Estoy hablando de los últimos 60 años en los que se derribaron dos portales y no era necesario, también varios tramos de muralla, el último durante el año 2009.

La recuperación de la muralla seria un proyecto muy importante para Azuara. En total existen 100 m. de muralla lado Norte fácil de restaurar y 50 m. siguiendo en dirección Este formando un ángulo recto, además otros pequeños tramos importantes que permiten ver la continuación. Una recuperación acompañada de interpretación de la muralla situándola en su contexto histórico y explicando su técnica constructiva seria una aportación al patrimonio histórico cultural muy importante para los vecinos y para incorporar al circuito de turismo cultural.

Ahora, la pregunta es: ¿habrá algún alcalde que tome YA esta iniciativa?


Jose Román Roche Nebra
Fuentes:
Las puertas del recinto amurallado de Palma del Río. Rafael L. Nieto Medina
Materiales y técnicas constructivas en la arquitectura andalusi. Rabie Zahran

lunes, 15 de marzo de 2010

POBLAMIENTO DEL TERRITORIO DE AZUARA (VI)

Zwara, urbanismo musulmán.

Los Zwwara fueron un grupo bereber que se establecieron aquí, dando el nombre a nuestro pueblo. De origen libio, estos bereberes también pusieron nombre a una ciudad llamada actualmente Zwara, situada al oeste de Trípoli y frontera con Tunez. El nombre Zwara se escribe a menudo en diversas formas. Hay varias razones una las diferencias dialectales. La forma Zwara suele estar escrita por los nativos de Zuwara, mientras que Zowara, Zuwara, Zwara y Zouara son generalmente utilizados por el resto de los libios.
La tribu bereber de Zwara fue citada por al-Bakri en el siglo XI, (junto con Louata, Lemaya, Nefusa, Mezata y Zouagha), como una tribu que habitaba en los alrededores del Golfo de Gabes. La ciudad como tal, se menciona por primera vez por el viajero al-Tidjani en los años 1306-1309 como al-Zwara-saghirah.

Nuestro pueblo esta situado en un cruce de caminos existentes desde hace 2.000 años, una red de comunicaciones que a lo largo de la historia fue decisiva para mantener un importante numero población.
Tierra fértil y con agua sobrante. El agua juega un papel muy importante o determinante, para el máximo y mejor aprovechamiento de los recursos naturales o creados. Las vegas del Río Camaras como las del Aguas Vivas se explotan en pequeñas parcelas y la consecuencia inmediata es la superpoblación en la época islámica.
Los musulmanes tuvieron una gran euforia urbanizadora durante los siglos VIII y IX, y primera mitad del X. Al construir una ciudad lo hacen en un solar junto a un río o fuentes de agua pura y abundante”. Azuara reúne las condiciones, nunca le falto el agua de sus manantiales, incluso la tiene dentro de su casco urbano exactamente detrás de la iglesia de donde se canalizo en tiempos pasados y se le dio salida a la fuente alta.

El clima ambiental influye no solamente en la construcción de la vivienda sino también en el diseño de las calles. Así nació la idea de la calle estrecha y cerrada con función termo-reguladora. La calle larga y abierta carece de sombra y del fenómeno del almacenamiento del aire frío de la noche y se calienta de una forma directa y creciente durante el día.
Azuara reúne las característica de la urbanización islámica, responde a la topografía urbana de las ciudades musulmanas ubicándose casi siempre orientadas hacia el sureste para aprovechar mejor la insolación invernal, construidas en laderas para a su vez hacer el mejor uso del desagüe natural.
La ciudad islámica se caracterizó por la irregularidad de sus manzanas, callejones, calles estrechas, empinadas, en muchos casos escalonadas, adaptando las calles a las características del terreno. En la ciudad musulmana había varias plazuelas rodeadas de casas (P. Gaspar, S. Juan y Benito Ardid) y, sobre todo, plazas abiertas en las encrucijadas (Plaza la Iglesia). Las casas se han ido construyendo por aproximación, respetando las alineaciones y accesos de las ya construidas. En zonas llanas se pueden hacer calles rectas, en ladera hay que adaptarse a las zonas por donde discurre el agua de lluvia, que acabarán siendo calles. Como en las ciudades islámicas medievales, existen en Azuara callejones sin salida, adarves (darb) que son la nota más distintiva del urbanismo musulmán.
La edificación normal se realizaba con cimentación y primeras hiladas de alzado construidas con mampostería unida con barro. En alzado se generalizaría la construcción con adobe o tapial, y aunque ya sería ordinario el uso de la cal y los ladrillos, la mayor parte de las viviendas utilizarían los elementos más económicos. La vivienda popular tradicional tiene ventanas pequeñas y muros gruesos de tapial o revestidos de mortero de cal. Solo las edificaciones más nobles, de tipo religioso, militar o civil, se construirían con argamasa y ladrillos.

Los musulmanes sitúan la mezquita en el centro de la ciudad y en torno a la mezquita el mercado, herrería, horno... Es de suponer, que debajo la Iglesia Parroquial de Azuara existiera la mezquita, y ese amplio solar sin edificar que es la Plaza de la Iglesia fue dedicado a mercado hace ya 1.000 años. Hay un detalle importante y es que cerca de la mezquita los musulmanes siempre contaban con una fuente, justo entre la iglesia y el adarve Meca sale agua de manantial.

Musalla, Musara y Makbara.
Cabe la posibilidad de que en la zona donde actualmente esta la Ermita S. Nicolás estuviera ubicado el oratorio musulmán llamado musalla. Desde los primeros tiempos del Islam acostumbrase a destinar un lugar fuera e inmediato al recinto de las ciudades, en sitio llano, libre y despejado, para oratorio al aire libre. En fechas señaladas, especialmente las dos fiestas canónicas anuales se congregaba el pueblo, antes de salir el sol, en ese oratorio, llamado musalla, para realizar la oración en común y también para realizar rogativas en petición de lluvia. En el mismo espacio se encuentra la musara, que tiene carácter laico y sirve de lugar de esparcimiento y paseo, estando delimitada el área entre musalla y musara con una tapia y un muro fuerte donde se ubica el mihirab. dirigido a la Meca. También se da una relación estrecha entre musalla y el makbara que era lugar de enterramiento.
En el cementerio musulmán, la mayoría de las sepulturas no se señalizan, pertenecen a cuidadnos anónimos de condición social y económica baja. La religión musulmana manifiesta la igualdad de todos los creyentes y no permite la exaltación con mausoleos dentro del cementerio. En el caso en que se quiera pretender poner de relevancia la trascendencia del difunto, pero no se trataba de personajes pertenecientes a la clase gobernante o religiosa, se recurrirá a las estelas funerarias de piedra o mármol. Cuando los personajes pertenecían a las altas jerarquías civiles o religiosas se recurría a la arquitectura para resaltar el lugar de enterramiento.
El lugar que actualmente ocupa la Ermita San Nicolás reúne las condiciones para albergar la musalla, musara y makbara. Cerca del pueblo, camino de acceso, agua, zona espaciosa, y aparece en ese lugar la estela funeraria de Nasar.La construcción de la ermita románica de San Nicolás en el siglo XII-XIII responde a la práctica de cristianización de parajes y lugares objeto de cultos religiosos antiguos que era necesario erradicar y reconvertir.

La estela funeraria encontrada en S. Nicolás por el párroco D. José Gorbea el año 1912, es testimonio de la importancia de Azuara en época musulmana. Tiene aproximadamente medio metro de alta gravada con caracteres árabes. El texto es una copia del versículo 32 capítulo 31 del Corán. La parte ritual ha desaparecido pero viene a decir: “ En el nombre de Dios, clemente y misericordioso”. “Oh gentes, las promesas de Dios son verdad. No os deslumbre la vida presente, ni os ciegue en las cosas de Dios la ilusión. Este es el sepulcro de Nasar, hijo de Abderraman Dios le haya perdonado. Murió en el año 1011, en un día del mes de agosto”. Nasar, fue unos de los doce hijos de Abderraman III, Emir y Califa, Jefe supremo del Al-Andalus.

Nota:
Superado ya medio camino de este trabajo sobre historia de nuestro pueblo resumida, tengo que decir, que no soy historiador, ni profesional de la cultura, ni nada parecido, simplemente obtuve el título de Graduado Escolar hace unos años e intento exponer lo que saco de mis lecturas sobre historia, tal vez con una imperfecta redacción y con hipótesis que puede que no sean correctas, pero ante el vacío existente creo que es una pequeña aportación.
Me gustaría, que otras personas más preparadas para este cometido, hubieran realizado este trabajo, o que lo realicen en el futuro. Mientras esto no ocurra aceptare gustosamente cualquier aclaración o crítica sobre la información que aporto.

Jose Román Roche Nebra

Bibliografía:
Cultura, espacio y organización urbana en la ciudad islámica.- Aida Youssef Hoteit
El urbanismo hispanomusulman.- Óscar Garcinuño Callejo

Zwara (Lybia):
http://translate.google.es/translate?hl=es&sl=en&u=http://www.temehu.com/Cities_sites/Zwara.htm&ei=KhiAS5-WJIvNjAfk973PBA&sa=X&oi=translate&ct=result&resnum=3&ved=0CBcQ7gEwAg&prev=/search%3Fq%3Dal%2Bzwwara%26hl%3Des%26client%3Dfirefox-a%26hs%3DrRt%26sa%3DG%26rls%3Dcom.ubuntu:es-ES:official

miércoles, 17 de febrero de 2010

POBLAMIENTO DEL TERRITORIO DE AZUARA (V)

OCUPACION MUSULMANA

A finales del siglo VII, el Estado Hispanovisigodo sufre luchas entre clanes por el trono. Su debilidad era grande y su potencia militar casi nula. La peste, malas cosechas, hambre, el peso de los impuestos, la existencia humillante de los siervos, discriminación de los judíos, las continuas sublevaciones de los vascones, la existencia de islotes paganos... una situación que hacia que gran parte de la población no se sintiera representada por el reinado visigodo y dejaban el camino libre a la invasión musulmana.
Los musulmanes se presentaron ante Zaragoza en la primavera del 714. Al recibir noticias de la invasión, algunos nobles visigodos y altas dignidades eclesiásticas fueron los únicos que huyeron buscando refugio entre los clanes indígenas de las montañas del Pirineo. La clase media y la plebe, antes despreciados y oprimidos se hallaron ahora solos, les daba igual obedecer al que se iba que al que venía y decidió someterse sin resistencia.
“Como gente sabia, siempre que no fuera necesario, los musulmanes no destruían nada de lo que encontraban a su paso, ni edificaciones, ni costumbres, ni tradición, sino todo lo contrario, reconstruyeron las antiguas obras dejadas por los romanos, como los puentes y los acueductos, y construyeron acequias y canales, elevaron norias y molinos de agua y perforaron pozos, erigiendo así una "cultura del agua", como si les fuera necesario alimentar los sentidos con ese elemento tan apreciado en sus orígenes”. Los autóctonos eran, hispanorromano-visigodos, cristianos y judíos, de cultura latina. Los foráneos eran árabes y bereberes, musulmanes, de cultura árabe y con una estructura tribal, pero, sobre ellos, la estructura estatal islámica.

Tras la ocupación musulmana, el reino visigodo de Hispania pasaría a llamarse Al Andalus. Dividieron el territorio en zonas geográficas llamadas Marcas que fue la forma de división territorial y administrativa para controlar mejor el territorio. Zaragoza era la capital de la Marca Superior fronteriza con el mundo cristiano del extremo norte de la Península. La población de la Marca Superior, estaba formada por los indígenas y los recién llegados, árabes y bereberes, los árabes eran mayoritarios en la cuenca del Ebro, y dentro de los árabes, los que procedían de Yemen, llamados árabes del sur y los árabes norte. Como vemos, las tierras del actual Aragón estuvieron pobladas por gentes de razas diversas, con mayoría de población indígena islamizada. Los musulmanes respetaron durante cuatro siglos a la comunidad cristiana, permitiéndoles seguir con sus costumbres, religión, culto, instituciones eclesiásticas y jurídicas.
En Zaragoza dominaron los linajes de los árabes del sur, procedentes del Yemen, este grupo configuró la aristocracia del Islam. A lo largo de siglo y medio la mayor parte de los cristianos, que constituían durante el siglo VIII la mayoría de la población, se convirtieron al islam, estos musulmanes de origen autóctono, llamados "muladíes", fueron mayoría en la sociedad andalusí. La Marca Superior, vivió la religión musulmana con una especial intensidad, en la conciencia de que su actividad religiosa era más originaria y pura que en el resto de a Al-Andalus.

La ordenación del territorio al comienzo de la conquista islámica indica la continuación de las poblaciones existentes. En opinión de los arqueólogos son coincidentes aquellos lugares que tienen restos islámicos, con niveles arqueológicos anteriores de época tardo romana. Podría ser el caso de Azuara.
A mediados del siglo X la población estimada de Al-Andalus era de unos diez millones de habitantes, asentados principalmente en las zonas ribereñas y cuencas del Guadalquivir y Ebro. Por etnias podemos destacar a Abderraman III Califa de Al-Andalus, distinguiéndose por la buena administración, y tolerancia con las creencias de los demás, tuvo 12 hijos, siete murieron, uno de ellos, Nasar, fue enterrado en Azuara. Los nacidos de matrimonios mixtos en el siglo X ya no se distinguían de los musulmanes de origen árabe puro, con solo tres generaciones habían desaparecido las diferencias.
Al-Ándalus mantuvo un estrecho contacto con el resto del mundo musulmán, lo que le permitió participar en la amplia recopilación de textos literarios, filosóficos y científicos que los los estudiosos islámicos fueron recogiendo, tanto del mundo griego como del persa y del indio. En el ámbito de las disciplinas científicas sobresalieron las matemáticas y la medicina, La creación literaria alcanzó un gran desarrollo, sobre todo en el transcurso del siglo X.

En cuanto al mundo rural aragonés, dice Philippe Sénac que “las fuentes árabes que se refieren al campo aragonés en época islámica son escasas. Los geógrafos y los cronistas no se refieren generalmente más que a las ciudades y a las fortalezas y, en todo ello, la comunidad rural (al-ĝama c a) con su lugar de asentamiento no aparece “jamás”. Según otras fuentes esta desinformación se acentúa aun más en la parte sur de Zaragoza. Contamos con la información de Al-Udri (geógrafo e historiador andalusi 1003-1085) que cita el iqulim de Belchit, una unidad geográfica y de administración territorial, de carácter eminentemente fiscal, formada por el conjunto de aldeas que tributan a la Kura de Zaragoza. Un espacio geográficamente coherente, como es la cuenca fluvial del Río Aguas vivas y posiblemente el Cámaras, que determina su vocación económica hacia una agricultura intensiva de regadío.

Según un estudio documentado, en parte de la comarca de Belchite se asentaron grupos bereberes fracciones de tres de las grandes confederaciones beréberes -los Nafzawa, Lawata y Zuwwara- que darían origen a Nepza (un castrum en una una partida de Belchite), Lagata y Azuara respectivamente y una tribu de rango menor, los Ayt Yettureg (Letux). La mayoría de los pueblos de la zona (excepto Belchite) tienen nombre de origen árabe: Almonacid (al-Munastir), Lagata (Lawata), Nepza (Nafzawa), Letux (Ayt Yettureg) y Azuara (Zuwwara). Estos asentamientos se realizaron con la finalidad de controlar el entorno de la medina Zaragoza, donde además se pondrían en marcha sistemas de riegos (presas, azudes, acequias y balsas), también molinos harineros y batanes.

A través de la concesión del fuero de Belchite en 1119, se conoce que el distrito musulmán quedo organizado respetando la procedente configuración islámica del iqlin. Estas fuentes afirman que el centro del “honor” estaba constituido por el castrum et villa Belchit en el que permanece una importante comunidad mudéjar, y que en su entorno, existían otros núcleos de poblamiento, como las villas de Almonacir, Azuara, Codo, Lagata y Letux, también pobladas de mudéjares.

Diversas fuentes afirman que el nombre de Azuara de origen musulmán, procede de Al Zuayra, cuyo significado es “La bella”, que también se interpreta como “La florecilla”.
En mi opinión el nombre de Azuara en Tiempos de Al Andalus era Awwara, nombre puesto por la tribu bereber de dicho nombre y tras la conquista se cristianiza el nombre pasando a llamarse Azuara. Era costumbre que donde se asentaban las tribus bereberes ponían al lugar el nombre de la tribu, así los Zuwwara llamarían a nuestro pueblo Zuwwara.


Jose Román Roche Nebra

Bibliografía:
Aragón Musulmán.- María Jesús Viguera
Atlas de Historia de Aragón. DPZ.IFC.- Varios autores
Regadíos andalusíes en el valle medio del Ebro: el ejemplo del río Aguas Vivas.- J.A. Sesma, C. Laliena y J.F. Utrilla

lunes, 25 de enero de 2010

POBLAMIENTO DEL TERRITORIO DE AZUARA (IV)

Ocupación visigoda y vida rural.

“El Imperio Romano de Occidente no solo cayó por la crisis política, militar y económica, sino que el cristianismo, con su intolerancia, generó una terrible crisis social, cultural y espiritual que agravó los demás problemas. A finales del siglo IV y V el cristianismo -antes perseguido- llega a convertirse en la religión predominante del imperio y la Iglesia se desarrolla como institución. Los cristianos no se conformaron con ser religión oficial y los obispos obligaron al emperador Arcadio a promulgar el Edicto de Milán del año 392, edicto mediante el cual se prohibían los antiguos cultos y se ordena la destrucción de los templos. Al convertirse en religión obligatoria el cristianismo desgajó a la sociedad, fracturando la cultura y tradición romana. Los obispos socavaron el poder del emperador, provenían de la nobleza romana, tenían enormes propiedades, cientos de sirvientes e incluso ejércitos privados y disfrutaban reprimiendo cruelmente a los seguidores de los antiguos cultos que habitaban en las áreas rurales, a quienes llamaban paganos (pagano significa “habitante del campo”). En Hispania, durante el siglo IV amplias zonas estaban sin cristianizar, las Actas de Saturnino, describen a la Península Ibérica como fundamentalmente pagana”. (M. Antonio Martín).

De la crisis general que padecía el Imperio Romano destaca la división del imperio entre Oriente y Occidente en el año 395. Pero el motivo que desencadenó la caída definitiva del Imperio Romano de Occidente fueron las invasiones de los pueblos bárbaros procedentes del norte de Europa. Hacia el año 500 los visigodos habían ocupado la mayor parte de la península ibérica. Según los cálculos más fiables eran una minoría, hablan de 100.000 a 200.000 visigodos, sobre una población total de entre cuatro a ocho millones de hispanorromanos.

Una vez destruido el Imperio, en el campo no se produce un cambio brusco, ni tampoco interrupción alguna de la actividad agrícola. Los propietarios de las villas siguieron siendo los hispanorromanos que no tuvieron que abandonar su trabajo. No se modificó el sistema romano, tan sólo el beneficiario. Para los dominados hispanorromanos todo seguía siendo igual. Posteriormente se estableció un reparto de tierras entre visigodos y los grandes propietarios romanos. Los visigodos se otorgan más de dos tercios de las tierras, mientras que los romanos se quedarán con el otro tercio restante.
La explotación de la tierra estaba organizada en torno a grandes villas. La manera de explotar económicamente el feudo en los siglos de la alta edad media consistía en repartir la tierra en dos porciones: la “reserva” señorial y los “mansos”. La reserva era la parte del feudo explotada por el propio señor. Los productos que se obtenían de su cultivo se entregaban al señor en su totalidad. Los mansos eran porciones de tierra que el señor concedía a los campesinos a cambio del pago de unas rentas. Estas rentas podían ser dinero, productos y, sobre todo, servicios personales, como trabajar determinado tiempo las tierras del señor gratuitamente. En torno a las villas romanas, se crean núcleos de población.

La villa romana de Azuara construida a finales del siglo I, ampliada con grandes reformas el año 350, seria abandonada 100 años más tarde coincidiendo con la ocupación visigoda del valle del Ebro, año 472. Tras el abandono no volvió a ser ocupada y lo más probable es que se convirtiera en cantera de aprovisionamiento de material constructivo. Según los expertos la villa de “La Malena” era de uso residencial y de practica de cultos. La pregunta es: si La Malena no se dedicaba la explotación agraria ¿quien lo hacia?, pues otra villa. Otra villa que explotara las ricas tierras, y rodeada de asentamientos mas modestos de cabañas para los trabajadores agrícolas.

El término villa empieza a desaparecer de los textos del reino visigodo en el siglo V, siendo substituido por villula, que define la reducción del tamaño e importancia reflejando un declive de este proyecto social y económico. La aldea coexiste con la villa en la España visigoda. Villa o villulae, son centros agrarios de explotación en los que esta presente cierta población campesina con lo que lleva consigo de edificaciones de todo tipo, incluyendo los almacenes en donde guardar las provisiones, y por supuesto, los hombres y mujeres que viven allí.
La unidad económica de una familia campesina es el “mansus”. En él hallamos los tres elementos tradicionales de toda pequeña propiedad rural, que permanecen inalterados durante largo tiempo: la casa con sus dependencias, el huerto y las tierras de labor, a veces esparcidas en pequeñas parcelas de cultivo, dentro del territorio de la aldea. La extensión del mansus es la cantidad de tierra que necesita una familia para vivir, que en el caso de ser cerealista equivale a 12 hectáreas y la renta anual que se pagaba al señor era un 10% del producto. En la actualidad pervive la denominación latina de “mansus” pero con el nombre de “mas” o “masía”, nombre que reciben en Cataluña, Castellón y Aragón explotaciones agrarias de tipo tradicional.
El tamaño mayor de asentamiento humano en el medio rural era la aldea con alrededor de un centenar de individuos en una docena de casas o familias y eventualmente cierto número de trabajadores agregados a las mismas.

Los visigodos carecían de tradiciones municipales y cuando se acomodaron en el territorio respetaron la organización hispanorromana que se había forjado durante 500 años. Las humildes familias de campesinos y soldados visigodos abandonaron su idioma, sus costumbres y su indumentaria, adoptando las de los habitantes de Hispania.

En cuanto a la población visigoda a principios del siglo VII, no hay duda que la estabilidad proporcionada por el reino visigodo de Toledo incrementase la población de los visigodos. Pero no hemos de olvidar la pérdida de vidas por enfermedades producidas por hambre debido a malas cosechas, pestes, y epidemias que acabaron con innumerables personas, tanto de origen visigodo como hispanorromano. Se puede considerar que el pueblo visigodo representó el 2% sobre la totalidad de la población de Hispania. Un ejemplo: supongamos que en el territorio de Azuara existiera una aldea de 150 habitantes, la población visigoda estaría representada por no mas de tres personas, pero la aplicación de ese porcentaje que sirve de media a nivel general, no debe aplicarse al territorio de Azuara por varias razones: los visigodos principalmente ocuparon las tierras más productivas y Azuara era un lugar apropiado, también la cercanía a Zaragoza pudo favorecer un mayor asentamiento de población visigoda. Sabemos que Zaragoza vivió momentos de esplendor bajo el dominio visigodo como atestigua la actividad comercial que conservaba y los concilios que allí se celebraron. En el pueblo vecino de Codo existe una necrópolis visigoda y en “el Pueyo” de Belchite también hay restos de ocupación.

No sabemos cuándo y por quienes fue poblado el lugar que ocupa actualmente el casco urbano de Azuara, porque hay que distinguir entre el origen del nombre y el origen del pueblo. El núcleo inicial del casco urbano actual, muy bien situado geográficamente, pudo ser elegido y edificado antes de la llegada de los árabes.

Jose Román Roche Nebra

Bibliografía:
El mundo perdido de los Visigodos.-Gabriel García Voltá
Estudios visigodos.-Claudio Sánchez Albornoz.
Historia del Reino Visigodo Español.-José Orlandis.
Granjas y aldeas altomedievales de la Meseta (450-850).-Alfonso Vigil - Escalera Girado
El hábitat rural disperso en la Peninsula Iberica.-Luis A. Garcia MorenoProblemas de terminología rural en época visigoda.-Amancio Isla Frez

martes, 5 de enero de 2010

AGUA PARA BEBER

El agua de Azuara fue esencial para que se asentaran aquí varias civilizaciones hasta nuestros días. Sin el agua, Azuara seria un pueblo de secano y con problemas para el abastecimiento humano. Pero además de cantidad, el agua debe ser de calidad, porque ello puede determinar nuestra buena o mala salud, teniendo en cuenta, que el agua esta presente en un 65% del cuerpo humano.

El año 1998 el agua de Azuara estaba altamente contaminada y el ayuntamiento tuvo que prohibir beberla, la concentración de nitratos llego a superar los 50 mg/l capaz de producir envenenamiento por nitrógeno en la sangre. Llevamos 12 años rozando el límite de 50 mg/l de nitratos y comprando agua embotellada.
Nuestros manantiales de agua provienen del acuífero subterráneo denominado “Muel-Belchite”, contaminado por los nitratos procedentes del abonado de los campos con productos químicos y purines de granjas que la naturaleza no es capaz de eliminar. En Azuara hay agua en abundancia, pero al ser de mala calidad es como si no existiera el agua para beber y hay que comprarla embotellada.

Recientemente nos hemos enterado por la prensa escrita de la Comarca, que el Ayuntamiento de Azuara esta construyendo una planta para el tratamiento del agua por el procedimiento de Ósmosis Inversa, que según parece es el método artificial mas efectivo para purificar el agua. Trabaja sobre el mismo principio que utiliza la presión del grifo para forzar al agua a que pase a través de una membrana semipermeable. La mayoría de los contaminantes son mas grandes que los poros de la membrana y el resultado es un agua pura en un 95%.

Con la Ósmosis Inversa los filtros de membrana eliminan el 95% de elementos negativos para la salud como los nitratos, arsénico, zinc, cadmio o plomo, pero también eliminan en igual porcentaje elementos positivos como el magnesio, carbonatos, bicarbonatos, sodio y otros. Con una eliminación del 95% de los minerales presentes en el agua se puede afirmar que el agua tratada por Ósmosis Inversa es igual al agua destilada. Y hay quienes afirman que el agua que tiene una total carencia de sustancias minerales no es apta para el consumo humano.
También hay quienes afirman que “beber agua destilada elimina los materiales inorgánicos y tóxicos que son rechazados por nuestras células y tejidos del cuerpo. Un beneficio añadido a este tipo de agua es la habilidad de atacar a otras moléculas tóxicas y minerales y eliminarlos. Hay quien cree erróneamente que los minerales esenciales provienen del agua que beben. Pero la verdadera fuente de minerales para el organismo proviene de los alimentos que consumimos y no del agua que bebemos”.
Una guerra comercial interesada detrás de los que están a favor y en contra de este agua pura, pero también es cierto que ambas posturas tienen argumentaciones que hacen dudar de cual es la mejor opción, porque lo cierto es que del agua solo se sabe que es H2O y poco más. La cuestión es que no hay ningún estudio científico serio que demuestre ningún efecto (beneficioso o adverso) del consumo de agua destilada ( o por Ósmosis Inv.) respecto al agua normal.

Personalmente, después de haber leído bastante sobre el tema, pienso que la solución de tratar el agua por Ósmosis Inversa que ha decidido el Ayuntamiento es acertada. Sera un agua más saludable y eliminaremos en lo que nos toca los malos impactos de la contaminación producida por el agua embotellada.
http://www.textoscientificos.com/quimica/osmosis/inversa
http://www.dsalud.com/numero50_3.htm
http://eltamiz.com/2007/09/23/falacias-es-peligroso-beber-agua-destilada/

Jose Román Roche Nebra

domingo, 13 de diciembre de 2009

EJEMPLOS DEL PATRIMONIO CULTURAL EN AZUARA

MUSEOS

Recientemente visite el pequeño pueblo de Pintano, tienen un museo donde se muestra la historia del pueblo ocupado durante la prehistoria y también por los íberos. El museo no tiene grandes pretensiones, pero cumple muy bien su cometido utilizando diversas piezas representativas, dibujos y textos. Como parte de la representación del mundo celtíbero allí esta una copia del kalatos de Azuara. En el Museo del Foro Romano en Zaragoza nuestro kalatos aparece en un documental que explica la historia de la fundación de Caesaraugusta antes Salduie íbera.

En mi opinión, el Centro de Interpretación de la villa romana debería explicar la historia de Azuara. Tenemos bajo tierra una de las ciudades más importantes del mundo celtíbero, ellos fueron quienes primero eligieron nuestro territorio para edificar su ciudad y como prueba las cerámicas encontradas entre ellas el kalatos. Los árabes construyeron Al-Zuhayra de la que también tenemos uno de los más importantes restos de la época, me refiero a la lápida funeraria encontrada en San Nicolás que perteneciente al sepulcro de Nasar, hijo de Abderraman III. El kalatos y la estela funeraria se encuentran en el Museo Provincial y se que Belén Fuertes (exconcejal de cultura) realizo gestiones para sacar copias de ambas piezas, ahora desconozco como esta el tema. Lo normal seria que el Museo Provincial se quedara con las copias y cediera los originales a Azuara. ¿Si no se pueden conseguir el original, porque no tenemos ya las copias? ¿Como están las gestiones del ayuntamiento para recuperar este patrimonio?

EL AÑO QUE LA BANDA DE MUSICA CUMPLIO SU XX ANIVERSARIO

El día de la Constitución todos los años la Banda de Música de Azuara ofrece un concierto en la sala de teatro, conciertos y conferencias, me refiero a la vieja nave de cisa. Uno se deja llevar por las ondas sonoras y al elevar la vista se encuentra con negras telarañas de un metro de largas y un escenario indecente, impropio de un lugar de conciertos. ¿Tanto costarían unas telas para el escenario y un adecentamiento general?. Claro que también hay algo positivo, para subir al entablado los músicos han estrenado escalerilla. Algo es algo.

Jose Román Roche Nebra

jueves, 19 de noviembre de 2009

POBLAMIENTO DEL TERRITORIO DE AZUARA (III)

El imperio romano, desarrollo y crisis.

Tras la derrota de los celtíberos, la romanización fue un lento proceso de asimilación de la cultura, civilización y modo de vivir de los romanos.

Durante los siglos I y II el imperio romano fue una paz permanente, sin guerras exteriores ni luchas internas. El auge económico del imperio había ocasionado el desarrollo del comercio y de la vida artesana, con el consiguiente desarrollo del número y tamaño de ciudades como Caesaraugusta, en las que se apiñaba una población abundante que se dedicada a la industria, al comercio, a las artes, a la administración, etc.

Grandes y pequeñas ciudades, incluso los nuevos e insigni­ficantes municipio, tenían una cuidadosa planificación. Las calles principales eran rectas y aseadas y todas estaban pavimentadas, desagües y suministro de agua. Había templos, grandes edificaciones públicas, mercados cubiertos; letrinas públicas con abundancia de agua; buenos baños públi­cos con calefacción central; teatros, anfiteatros, circos; bibliotecas, hoteles y posadas. Todo esto se podía encontrar en casi todas las ciudades provinciales.

El agricultor constituía la mayor parte de la población. No se sabe nada de la vida en el campo pero las cosas no iban demasiado mal durante esos dos primeros siglos. El Imperio era rico y próspero, su prosperidad se basaba en la agricultura y en la cría de ganado. El origen de esa prosperidad se revela en las imponentes cons­trucciones romanas creadas para usar en forma sistemática la lluvia que cae en abundancia durante los meses de invierno, buen ejemplo de ello es la construcción de la presa de Almonacid de la Cuba que recogía las aguas del Cámaras y Aguas Vivas, con sus 34 m. de altura es la mas alta de la época romana que se conserva en el mundo. La presa servía para atender una amplia zona regable situada junto al actual pueblo de Belchite, hasta donde llegaba a través de un canal de 8 km de longitud. La Balsa del Cabuchico de Azuara, con su fondo y hasta media altura de grandes sillares, quizás es también de construcción romana y daba riego a las fértiles tierras donde se construyo la villa romana La Malena. En mi opinión, nuestro territorio tuvo más de una villa romana así como asentamientos humanos a modo de aldeas, que de forma planificada explotaron la agricultura y la ganadería creando excedentes que sacaban por las vías romanas secundarias que pasaban por aquí.

En el siglo III el Imperio sufre una crisis agrícola, la competencia de Egipto, gran productor de trigo para el abastecimiento de Roma y de los ejércitos imperiales había provocado la decadencia de la producción agrícola de las regiones occidentales. La mayoría de los pequeños propietarios que no pudieron superar la crisis cayeron, las tierras fueron a parar a manos de grandes terratenientes que cada vez acapararon mas y más posesiones que no llegaron a explotar en condiciones. Lo que llevo a un mayor empobrecimiento de la economía.

La crisis agrícola provocó el hambre y, a consecuencia de ésta, una serie de epidemias que causaron un evidente descenso de la población occidental. A la vez, se produjo una crisis financiera que provocó un aumento de la presión fiscal sobre el agricultor romano, no sobre el propietario que, en general no se encargaba de la explotación directa de sus tierras. La generalización de la miseria trajo la crisis del comercio y de la industria. Si el agricultor que constituía la mayor parte de la población imperial veía reducida su capacidad adquisitiva, se abstenía de comprar productos industriales; así perjudicaba a la industria local y al comercio. La crisis, afectó a todos los sectores económicos. De esta forma, se llega al colapso: poca producción agrícola, hambre, despoblación, estancamiento industrial y comercial y presión fiscal, ya que el estado necesita dinero para atender a sus gastos militares, que eran cada vez mayores ante el agravamiento del peligro bárbaro, y a sus importaciones para atender a las necesidades de Roma.

Ante el colapso general de la economía, la vida de las ciudades decae, y los latifundistas prefieren retirarse a sus grandes propiedades rústicas donde se crea una economía autárquica. En cada gran explotación agrícola se produce todo lo necesario para la supervivencia del grupo, y para su defensa frente a unas incursiones bárbaras que el poder público no puede controlar.

Roma entro en una crisis institucional, en cincuenta años hubo 39 emperadores. El imperio inicia un estado de guerra permanente ocasionado por el acoso simultáneo de bárbaros y en el interior se desencadenaban guerras civiles continuas.

Bibliografía consultada:
Roma. M. Rostovtzeff
La caída del Imperio Romano. José Bueno
El Bajo Imperio en la Península Ibérica. Fe Bajo Alvarez

Jose Román Roche Nebra. Azuara noviembre 2009