viernes, 11 de febrero de 2011

Lugares de Azuara: Río Cámaras (I)


Paseando por la ribera de nuestro río observo su ecosistema, en él interviene la luz, el aire, suelo, agua, nutrientes, microorganismos... observo a las ranas, pájaros, insectos, y se que habitan mamíferos. Del reino vegetal destacan por su tamaño los chopos cabeceros, abundan las junqueras, formaciones de berro, zarzales... La formación de árboles, junqueras y zarzales serpentea siguiendo el cauce del río. Un oasis en medio del secano, lugar de preferencia para muchas especies de animales ya que las plantas sirven de alimento y de protección.
No todo es positivo, la ribera que debería ser una barrera natural de vegetación, así como los gaviones construidos por los vecinos y mantenidos antaño, han desaparecido por la acción de las riadas sin que la Confederación Hidrográfica propietaria del cauce haya hecho nada. En esta situación no toda la ribera del Cámaras reúne las condiciones ideales para el desarrollo de la mayor cantidad y diversidad de especies vegetales y animales.
Tenemos 8 km desde el Mojón hasta La Noria donde se alternan tramos de vegetación, con tramos donde solo se ven piedras, espacios de hábitat y paisaje ricos y también pobres. Más arriba, desde la Noria hasta la Venta Marín, hay cultivo de chopo híbrido canadiense que apenas se desarrolla por la falta de agua y a partir de ahí hasta Las Ventas, con más escasez de agua, el cauce del río es un bosque de ginestas adaptadas a ese medio árido y de gravas, paisaje que hay que ver en plena floración, diferentes hábitat y diferentes ecosistemas.

Las personas que paseen por estos espacios, verán que la calidad del paisaje fluvial está ligada a la presencia de vegetación en los márgenes del río y otros factores como las curvas y estrechamiento del cauce, las peñicas o la presencia cercana de la huerta como elemento que explica la actividad agrícola del hombre con el uso del agua.
Paseando por los senderos de la ribera del Cámaras, andamos bajo restos de lo que fueron grandes arboledas, vemos alguna poza de agua, plantas y especies animales, texturas, colores... y si alzamos la vista el horizonte nos muestra otro paisaje. Podemos escuchar el sonido del agua, el sonido del viento, el canto de las ranas y de los pájaros. A pesar de la destrucción que ha sufrido la ribera de nuestro rió, lo que queda de vegetación, sus huertas, cortados y laderas de las peñicas, nos ofrece un rico y variado paisaje en cada estación del año.
Conservemos este ecosistema y procuremos dejarlo en mejores condiciones de lo que nosotros lo hemos encontrado. Seria conveniente repoblar los espacios vacíos que existen actualmente en la ribera del Cámaras, siempre con especies de vegetación autóctona de ribera, como el tamariz, el sauce, fresno, chopo negro y otros.

Jose Román Roche Nebra

viernes, 21 de enero de 2011

Azuara en el "Catálogo Monumental de España" (1957)

En 1957, fué publicado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Diego Velázquez, la obra "Catálogo Monumental de España". Los dos tomos, el de texto y el de láminas, correspondientes a la provincia de Zaragoza, fueron realizados por el catedrático zaragozano Francisco Abbad Ríos

http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=82

Dentro del capítulo dedicado a la comarca de Belchite, este investigador describe las características de los monumentos mas importantes conservados en Azuara. Por su interés, transcribo el texto en su integridad. Una de las fotografías atribuye a la iglesia de Azuara una torre que es de otro lugar. Sirva la publicación de este artículo para dejar constancia de dicho error. Cualquiera que conozca la comarca podrá apreciar que la fotografía publicada por Abbad corresponde a la iglesia de Santa María de Lécera y a ésta se refiere también el comentario realizado en el texto.

Aprovecho también para publicar una fotografía de mi archivo personal en la que aparece el retablo mayor destruído en la Guerra Civil. En 1992 realicé un reportaje fotográfico para certificar el mal estado del edificio y solicitar su restauración. Pondré esas fotografías a disposición de quien desee verlas.

Al parecer la Iglesia Parroquial de Azuara es de una tipología singular propia del mudéjar, la de iglesia-fortaleza, con arquerías corridas dispuestas sobre las capillas a modo de pasillo defensivo. Otros ejemplos de esta arquitectura los encontramos en las iglesias de Torralba de Ribota, Tobed, San Gil en Zaragoza o la Colegiata de Borja.

Clemente Calvo, 20 de enero de 2011

Transcripción del texto citado:

AZUARA está situado al `pie de un cerro; su término linda con los de Fuendetodos, Letux, Moyuela y Herrera. Conserva una muralla de tapial con cuatro puertas orientadas a los cuatro puntos cardinales; es la muralla de ladrillo y tapial, obra, sin duda, mudéjar del siglo XIV al XV.

PARROQUIA DE LA VIRGEN DE LA PIEDAD.- Se dice que ocupa el solar de un palacio construído por Jaime I. El actual edificio es de ladrillo y tapial de grandes proporciones, con contrafuertes muy salientes, ventanas en arco apuntado, decoración de rombos de ladrillo resaltado, lonja al modo aragonés, pero en arcos apuntados; tiene torre cuadrada en los pies y al lado de la epístola, con cuerpo superior de la misma forma que recuerda los minaretes almohades (fig 794)

Por el interior es una iglesia de una sola nave con capillas en los contrafuertes y ábside poligonal respondiendo al tipo mudéjar de los siglos XV-XVI, que son sin duda los de su erección. En el siglo XVII sufrió una reforma que alteró su estructura. Las capillas de los tramos anteriores al ábside se ampliaron, cubriéndose con cúpula sobre pechinas, y de este modo se logró que la iglesia tuviera crucero; se cubrió éste con una cúpula sobre pechinas gallonada, sin tambor y con linterna. En el resto de la iglesia se conservó la bóveda de crucería de arcos diagonales que tenía. También se ornamentó con pilastras de orden corintio y decoración de cartelas, ocupando el centro el escudo de la villa, (figura 792).

Durante la guerra civil perdió los retablos que poseía, entre ellos uno dedicado a San Nicolás, obra de Martín García, de 1575. (Abizanda, ob.cit., pág 24, tomo II).

ERMITA DE SAN JOSÉ.- Está en las cercanías del pueblo y es un tipo de edificio frecuente en Aragón, de estilo gótico, con influjos mudéjares. Por el exterior destacan tres partes: la cabecera, la nave y la torre. La primera, de mayor tamaño, ya del siglo XVI y poligonal con contrafuertes muy salientes; la nave mucho mas baja, y en los pìes una torre mudéjar de planta cuadrada sin terminar y cubierta con tejado a cuatro vertientes (fig 795). La distinta estructura de estas tres partes indica tres etapas en la construcción; la mas antigua, sin duda, es la de la nave, que será del siglo XIII; la torre y el ábside son del siglo XVI. Por el interior tiene una sola nave cubierta con madera sostenida por arcos apuntados. En la cabecera se abrieron dos capillas entre los estribos, pero sin salir mas que la longitud de éstos y que se cubren con bóveda de crucería, y el resto de la cabecera con una hermosa bóveda estrellada.
Otra pequeña ermita dedicada a San Nicolás conserva una sencilla portada románica formada por tres arquivoltas en gradación sostenidas por cuatro capiteles decorados con hojas; es obra tardía, probablemente de mediados del siglo XIII (fig. 787).

lunes, 27 de diciembre de 2010

Nuestros chopos cabeceros


El chopo cabecero esta presente en las cuencas del Cámaras, del Aguas Vivas, Alfambra, Martín, Pancrudo, Alto Jiloca, y Guadalope.
La plantación del chopo negro surge ante la necesidad de abastecimiento de madera en zonas donde escaseaban los bosques de pinares. Este chopo al ser descabezado a cierta altura, emite ramas que servirán para abastecer de vigas para la construcción de edificaciones y también para leña. Los sucesivos cortes que se realizaban aproximadamente cada 12 a 15 años dieron lugar al engrosamiento del tronco que le dio el nombre de chopo cabecero.
En la mayoría de las casas de Azuara las vigas de madera (maderos) proceden de los chopos cabeceros que se han cultivado a lo largo de la ribera del Cámaras durante varios siglos, solamente en muy pocas casas se utilizo el pino para las vigas procedente de otros lugares.
Desde el Mojón hasta La Noria hay 8 km de ribera poblada con estos chopos que además servían de protección a las huertas frente a las avenidas de agua del río. En la actualidad quedan 283 chopos cabeceros centenarios, siendo Azuara una de las mayores reservas además de contener los más monumentales. En el tramo que va de Santa Maria al Mojón es donde se da la mayor concentración y con los chopos mas grandes y mejor conservados de toda la ribera. Hay algunos que destacan por su grosor de 2 a 3 metros de diámetro por 5 y 8 metros de perímetro, hay uno excepcional a 1,5 km del pueblo a la orilla de la carretera en dirección a Letux que tiene 2,7 de diámetro por 17,5 de perímetro, y no nos quepa la menor duda de que algunos pueden haber alcanzado la edad de 300 años. A la sombra de estos árboles centenarios han pasado miles de veces los hortelanos, las parejas de novios, cuadrillas de mozos y mozas, la zagaleria que ha jugado alrededor de ellos y siempre visitados durante el otoño por los buscadores de setas. Al aproximarnos a estos chopos tenemos ante nosotros unos árboles singulares enormes, con grandes oquedades y una gruesa y agrietada corteza, son viejos árboles a los que tenemos que cuidar con cariño para que vivan muchos años más. Estos seres vegetales pertenecen al patrimonio de Azuara, ya sea aislados o agrupados formando arboledas, tienen mucho valor medioambiental, paisajístico, cultural y sentimental. La ribera del Cámaras con los chopos cabeceros tiene una identidad propia, son los últimos restos de vegetación ribereña que nos queda, apenas existe otra vegetación de cierta importancia, son los únicos árboles del entorno. ¿Alguien se ha imaginado el río de nuestro pueblo sin los chopos cabeceros?



Algunos párrafos extraídos del “ Manifiesto por la conservación del chopo cabecero”: “El chopo cabecero es además el asiento de una sorprendente biodiversidad. En la base del tronco no faltan musgos si el ambiente es húmedo; en las ramas y cabezas se instalan líquenes epífitos que colorean en verdes y amarillos sus cortezas; de los huecos de los árboles debilitados crecen setas de chopo y panes de cuco; algunos troncos rezuman un líquido sobre el que crecen clorofíceas, diatomeas y otras algas que, a su vez, son consumidas por protozoos, nematodos y larvas de insectos, auténticas cadenas alimentarias. En las hojas, raíces, tallos y tronco toda una pléyade de insectos transforma la biomasa vegetal y participan en una compleja red trófica en la que intervienen, en especial, una amplia gama de aves insectívoras. Algunos animales muy vinculados a estos árboles son escasos (pico menor) o están incluidos en catálogos de especies protegidas (ciervo volante). En otros casos, su valor ecológico estriba en que representan el refugio o el lugar de cría a especies que se desenvuelven mayormente en medios abiertos, en los que no encuentran condiciones adecuadas. Es un ecosistema de frontera, de enorme valor, de múltiple interrelación con el río, la huerta, los amplios secanos y pastizales contiguos”.

“Los chopos cabeceros determinan el funcionamiento de los ecosistemas riparios en numerosos tramos del río, modificando las condiciones microclimáticas, edáficas e hidrológicas, y condicionando y enriqueciendo la composición de las comunidades biológicas”.

“Las choperas de cabeceros presentan rasgos propios de los bosques de ribera maduros albergando numerosos árboles vivos muy longevos, de grandes dimensiones y con abundancia de huecos internos, así como una gran cantidad de madera muerta. Estas arboledas mantienen una gran continuidad temporal y espacial en nuestra ribera. La concentración de árboles con estas características es muy difícil de hallar en las actuales riberas de la península Ibérica”.

“Estos añosos álamos descabezados obtenidos por el cuidado de generaciones conforman un patrimonio único con valor suficiente para la declaración de varios tramos de ríos aragoneses como “Parque Cultural” por el Departamento de Educación y Cultura del Gobierno de Aragón lo que supondría una puesta en valor y un impulso socioeconómico en el medio rural”.

Del manifiesto leído en Aguilar del Alfambra el 24-10-2009 durante la 1ª Fiesta del Chopo Cabecero.



El envejecimiento de los chopos cabeceros se ve agravado en las últimas décadas por las condiciones de sequía y la sobreexplotación de las aguas superficiales y subterráneas a veces producida a decenas de kilómetros que han provocado el descenso del nivel freático reduciendo seriamente la disponibilidad de agua para las raíces los chopos.

No sabemos cuantas décadas más sobrevivirán los cabeceros de Azuara, muchos han muerto y otros están muy debilitados por su longevidad. Sabemos que actividad económica del pasado en torno a estos árboles ya no se va a repetir y el día que desaparezcan, si no se pone remedio, la ribera quedara desnuda con escasa vegetación, junqueras, hierbas y zarzales.

Actualmente realizar talas en estos árboles significa un riesgo, en muchos casos el árbol rebrota de forma vigorosa pero puede acabar muriendo a los pocos años.Hagamos lo posible porque se prolongue la vida de estos chopos cabeceros y que nosotros podamos seguir disfrutándolos.

Animo a los vecin@s a que paseen por la ribera del Cámaras y visiten a estos viejos y monumentales árboles, observarlos detenidamente desde el suelo hasta las copas, mirad el interior de sus oquedades, abrazaos a ellos e imaginaros toda la historia que ha pasado en este lugar a lo largo de la vida de estos chopos.


Jose Román Roche Nebra

http://www.xiloca.com/espacio/?p=2125

“El chopo cabecero en el sur de Aragón la identidad de un paisaje”.

www.xiloca.com/data/Bases%20datos/Patolvidado/6252.pdf

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Domingo Royo, veterinario del siglo XVIII, ilustre azuarino olvidado

Se desconoce por el momento la fecha de nacimiento de Domingo Royo en Azuara. Se sabe que ejerció como veterinario en La Almunia de Doña Godina, (Zaragoza). Su obra " Llave de Albeyteria" supone un hito importante en la veterinaria y la biología españolas. En este libro, Royo sintetiza una extensa experiencia profesional y habla por primera vez en España de las transfusiones entre animales, aplicando los descubrimientos de William Harvey.
William Harvey describió correctamente en 1616 la circulación de la sangre y sus propiedades, apoyándose probablemente en las ideas de Miguel Servet, René Decartes, y en trabajos de medicina musulmana antigua, en especial los del médico árabe del S. XIII Ibn Nafis. Cabe decir que Miguel Servet describió la circulación pulmonar mucho antes, y publicó en 1553 sus conclusiones en el libro V de su obra "Christianismi restitutio". Por dicusiones teológicas, sobre todo con Calvino, fué declarado hereje y condenados él y su obra a la hoguera por la Inquisición. Si bien tres ejemplares pudieron salvarse, solo fueron descubiertos décadas mas tarde y no alcanzaron difusión antes de que Harvey publicase su obra en 1628 su «Exercitatio Anatomica de Motu Cordis et Sanguinis in Animalibus», (un estudio anatómico sobre la moción del corazón y de la sangre de los animales) .
En Francia se practicaron ya asiduamente transfusiones en aquella época y si Royo no consiguió culminar esta operación en España no sería por falta de conocimientos sino por falta de medios. En la página 428 de "Llave de albeyteria" dice: "Ya te acuerdas, que te prometí en el prólogo el tratar en esta segunda Parte de el Arte de la Albeyteria infusoria, o Clismática nova, y transfusión de sangre de un animal a otro, y aunque del todo no la tengo experimentada, no por falta de voluntad, sino por falta de medios, y hallarme solo en un partido...."
A partir de estas palabras, el investigador Vicente Martínez Tejero, interpreta que Royo realizó transfusiones pero no obtuvo resultados positivos, al menos no antes de la publicación de su libro, que incluye una lámina descriptiva del procedimiento a seguir en una transfusión.

Actualmente podemos consultar la obra de este ilustre azuarino gratuítamente en Internet, digitalizada por Google Books a partir de uno de los originales, que se conserva en la Universidad Complutense de Madrid. Su título completo es "Llave de Albeytería. Primera y Segunda parte. En que se trata de todos los principios así antiguos, como modernos de la Facultad, declarando muchos phenómenos y arcanos, que nuestros Authores no los alcançaron, deseando con ello hazer un albéytar consumado"
Su primera parte, titulada "De los principios de la Albeyteria" está planteada como diálogo entre discípulo que pregunta y maestro que responde. En la segunda parte describe procedimientos prácticos, entre ellos el citado de las transfusiones. Se publicó en Zaragoza en 1734, la primera parte en la imprenta de Francisco Revilla y la segunda en la de Joseph Fort. Royo escribió la obra entre 1715 y 1717.



Clemente Calvo.
1 de noviembre de 2009.



Nota: agradezco a mi colega el farmacéutico Vicente Martínez Tejero la lectura del artículo y las matizaciones que desde su mejor conocimiento de la figura de Domingo Royo me ha comunicado.
BIBLIOGRAFÍA:
- Gran Enciclopedia Aragonesa, Voz "Royo, Domingo".
- Martínez Tejero, Vicente. "Piedras, fósiles, plantas, insectos, peces, pájaros ... naturalistas aragoneses". Editorial: Institución Fernando el Católico. Zaragoza, 2005.
- Royo, Domingo. "Llave de Albeyteria", Zaragoza, 1734.
- Sanz Egaña, C.: Historia de la Veterinaria española; Madrid, Espasa-Calpe, 1941.
- Historia General de la Veterinaria en España, artículo XI, publicado en el Boletín de la Sociedad Veterinaria de Socorros Mutuos. Nº 43. Madrid 1846.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿Nos agradan estas imágenes?




Las basuras a punto de invadir la carretera.




La basura esparcida, detrás de la nevera.


Viejo colchón en la chopera al lado del pabellón.


Montón de vasos en la maleza detrás del pabellón.

La galería de imágenes puede ser mucho más extensa. Como una imagen
vale más que mil palabras, sobran comentarios.

Jose Román Roche Nebra

viernes, 29 de octubre de 2010

Apellido Azuara.


El día 16 de agosto de 2010, Fernado Parra Azuara, desde Mexico, se dirigía al foro de Azuara solicitando información acerca del origen de su apellido. Estas fueron sus palabras:

“Me es muy grato poder comunicarme con esta agrupación que tiene que ver con la población de Azuara, en Zaragoza España, ya que se sabe que salieron dos hermanitos de allá, Azuara, Z. España, en 1850 y llegaron por el Golfo de Mexico a un hermoso lugar llamado “La Huasteca” al norte de Veracruz en la Rep. Mexicana donde se establecieron, parece ser que uno se llamaba Rafael Azuara y del otro no se sabe. Rafael al casarse con una princesa india Cheroke dio origen a una nueva familia Azuara, de la que me es muy honroso ser descendiente.
De este modo nace mi interés por esta bella y llena de historia población de Azuara y suponer que de ahí salieron estos dos Marinos, por coincidir mi apellido materno con el nombre de esta provincia de la Madre Patria.
Por lo tanto les pido de la manera más atenta y llena de esperanza me contesten, su organización, esta pregunta ¿Viven en Azuara Zaragoza España, personas que como el que escribe se apellidan Azuara?. De ser posible les agradecería su respuesta personalizada, para poder comunicarme y remitir mis escritos con la certeza de que alguien los va a recibir.
Al amable lector le envío mi agradecimiento desde estas tierras, impulsado por mi sangre Azuarina que desea conocer al origen paterno de su familia que desde hace 160 años se perdió la pista, porque los dos hermanitos españoles Marinos, nunca jamás regresaron”.
Estimado Fernando Parra Azuara: no se, si Usted volverá a conectarse con nosotros a través de este medio, pero aquí dejo una información resumida de la época en la que por primera vez aparece el apellido Azuara.

Aragón a finales del siglo XV sufre un momento económico complicado, las cosechas han sido agostadas por la langosta y Zaragoza ha sido diezmada por la peste.
El Rey Fernando ordena realizar un censo de población de Aragón el año 1495, para conocer el número de súbditos, con el fin de establecer impuestos que permitan mantener económicamente una posible guerra contra Carlos III de Francia. El censo de población se realiza en Azuara el día 8 de marzo de 1496, y en el listado figuran 131 personas pertenecientes a los 131 fuegos (casas). Considerando que cada casa podía contener 4 o 5 personas la población de Azuara ese año podía estar entre 524 y 655 personas. Entre los nombres de los 131 vecinos aparecen Jhoan d'Azuara y Pedro Azuara. (Datos obtenidos de un artículo realizado por Jesús Fleta Zaragozano publicado en “El Piquete” Nº 24 y 25).

Parece claro que partir del año 1496, no sabemos cuando, estos azuarinos que tomaron por apellido el nombre de su pueblo, emigraron a otras provincias españolas y otros descendientes llegaron también a Mexico.


Jose Román Roche Nebra

lunes, 4 de octubre de 2010

Lugares de Azuara: Acequia Ancha, Matadero y Fuente Baja.


La Acequia Ancha desaparece bajo el hormigón.

La Acequia Ancha cuya finalidad es la conducción de las aguas para el riego, también tuvo otros usos como fregar la vajilla y lavar ropa, un tramo de aproximadamente 40 metros frente a la Calle Peligro y actual Centro de Salud era el lugar preferido para estos fines por las mujeres de Azuara. La acequia, muy adecuada por el buen caudal de agua que siempre ha bajado y por su cercanía a las casas, siempre estaba llena de mujeres realizando dichas tareas, el espacio muy solicitado se quedaba pequeño y ello obligaba a utilizar otras acequias. Evidentemente eran tiempos en los que no existía el agua corriente en las casas.
Esta acequia como sabemos viene por detrás del parque, cruza bajo la calle y continua tapada con hormigón reapareciendo tras la Fuente Baja. Fue un error haber cubierto de hormigón estos 40 metros de acequia, así, ha desaparecido otro lugar típico del pueblo. Hay muchos pueblos turísticos en España con tramos de agua canalizada al descubierto que pasan por el centro de las poblaciones, pasear por la calle y ver pasar el agua cristalina tiene su valor, tiene mucho valor, aunque aquí no se le de. Imaginaros si además de la acequia al descubierto hubiera hoy una estatua de una mujer lavando, en homenaje a las mujeres azuarinas. Por “suerte” dicha acequia reaparece al aire más abajo y arreglada, como debe ser.


La acequia ancha reaparece tras la Fuente Baja.

El Matadero.
El Matadero se construyo en un lugar donde se podía hacer uso del agua y la acequia ancha le daba ese servicio, pasaba el agua corriente canalizada por los dos lados de la sala central del matadero y se le daba salida a una acequia que pasaba al lado de la fuente. Antiguamente se mataban los tocinos en las casas particulares y en el matadero, hasta que se obligo a realizar dicha labor solamente en el edificio municipal, se llegaban a matar alrededor de 300 tocinos al año durante los meses de diciembre a marzo.
El matadero disponía de varias estancias: el pequeño corral de ingreso de tocinos con varias chozas, sala grande de matar y de despiece, otra sala donde había instaladas dos calderas para calentar agua y otra pequeña sala donde también mataban corderos. El día comenzaba en el matadero con unas botellas de anís y pastas que ponían los dueños del primer tocino que se mataba al punto de la mañana y el trabajo y la fiesta continuaban en las casas.
Hay que agradecer al alcalde haber conservado el edificio actualmente dedicado a “Taller de Mosaicos”, aunque habría que instalar un tablero informando del uso anterior para que no se pierda la memoria del origen que tuvo este edificio. Lamentablemente el mismo alcalde le adoso a este singular edificio un trasformador eléctrico que destroza el paisaje de esa plaza.


Matadero y Plaza de la Fuente Baja.

La Fuente Baja.
La Fuente Baja, a la que también se le podría llamar fuente escondida, se le puso nombre muy adecuado porque esta en la parte mas baja del pueblo y además honda. Tiene acceso por dos bajadas escalonadas, y dispone de seis caños de agua. Esta fuente era visitada sobre todo por las vecinas del Barrio Bajo, también bebíamos agua todos los niños de las escuelas a la hora del recreo porque se hallaba cerca de las escuelas públicas, y en los tiempos de consumo escolar de leche en polvo todos los días se bajaba a llenar de agua la perola de aluminio en donde se disolvía la leche. Esta fuente, aunque menos popular que la Fuente Alta cumplió muy bien su cometido de suministro de agua a buena parte de la población y hoy quizás no tenga tanta importancia como la otra en parte porque esta más escondida y pasa desapercibida, le falta más ornamento que haga agradable ese lugar, algo que inicio el ayuntamiento pero que es insuficiente.

El entorno de la Fuente Baja también era lugar de reunión de los jóvenes y mozos del pueblo donde los días festivos se jugaban dinero a los charpos, juego que consistía en tirar al alto dos grandes monedas (charpos) del siglo XIX y que a la caída daban cara o cruz jugándose los mozos algunos algunos reales y perragordas. En este entorno, esta el camino que va del matadero hacia el río antiguamente utilizado para el tiro de barra, de ahí que el nombre “Camino del Tirador”.

En resumen, algún alcalde debería rehabilitar el abrevadero y descubrir la acequia ancha levantando el tramo que fue cubierto con hormigón, así se recuperarían dos espacios representativos de Azuara con valor cultural.

Jose Román Roche Nebra

jueves, 9 de septiembre de 2010

Lugares de Azuara: Fuente Alta y Abrevador.


La parte baja de nuestro pueblo siempre fue la más concurrida por los habitantes de Azuara, debido a que ofrecía más servicios: Cine Goya, Fuente Alta, Abrevadero, Heladora, Acequia Ancha, Matadero y la Fuente Baja.

Frente al Cine Goya (lugar que actualmente ocupa el ayuntamiento) a diez metros de distancia, había una pequeña pareta y unos escalones que servían para salvar un pequeño desnivel que obligaba a las caballerías que bajaban al abrevadero a dar un pequeño rodeo desviándose del paso de las azuarinas que subían y bajaban con los cántaros de la fuente. Pareta es el nombre que se le da a una pequeña pared, en euskera también se dice pareta, así de paso, nos encontramos con una palabra que quizá venga del vocabulario de los celtíberos de Belikiom ya que existe una relación entre la lengua vasca y la íbera. Tantos vecinos se sentaban en aquella pareta frente al Cine Goya, que el cemento estaba brillante.

A la fuente alta acudían a llenar los cántaros la población más próxima mientras que la gente del barrio bajo se servía de la fuente baja. De los 20 caños de la fuente alta nunca falto agua fresca y cristalina para llenar cántaros, botijos y botejones, recipientes de cerámica procedentes de los alfares de Huesa del Común. Ir a por agua a la fuente era un trabajo que realizaban las mujeres, a primera hora de la mañana, al medio día o a la tarde las calles eran un ir y venir de aguadoras, porque en las casas además de tener el cantarero con los recipientes llenos también había una tinaja que siempre debía estar llena de agua. Botijo, botejón y cántaro, a veces, hasta cinco recipientes llenos de agua portaban las azuarinas, también había quienes iban a la fuente con el burro y las aguaderas para transportar los cántaros. En verano era muy frecuente ver a vecinos calmar la sed a morro directamente de los caños. Yo aun guardo en mi memoria la satisfacción que se sentía tras un trago de agua fresca, estoy hablando de finales de los años cincuenta y principio de los años sesenta que fue cuando ya se instalo el agua corriente en las casas de Azuara.
La fuente alta y la fuente baja, han sido tan apreciadas por todos los azuarin@s que tras la instalación de agua corriente, cuando ya las fuentes dejaron de usarse destruirlas hubiera sido un sacrilegio, así que se han mantenido, algo que hay que agradecer.

El abrevador o abrevadero, situado detrás del antiguo cuartel y frente a la fuente, se construyo en un buen sitio al confluir allí tres accesos y ser un lugar espacioso. El agua entraba procedente de la acequia de la Mota y cruzaba por delante del cuartel de la guardia civil para entrar en el abrevadero, al final una pequeña tajadera acumulaba el agua saliendo la sobrante por encima de ella y así las caballerías bebían con mayor comodidad, desembocaba el agua un poco más abajo de la fuente para unirse a la acequia ancha. Las caballerías bebían agua tres veces al día, se llegaba a concentrar tal cantidad de animales que muchos vecinos los llevaban a beber a algunas acequias para no tener que esperar. En Azuara había un censo de varios centenares de animales la mayoría híbridos como mulas y machos, yeguas, burros y también toros mansos, todos se utilizaban para labrar, acarrear y en el caso de los burros para pequeñas cargas y trasportar a sus propietarios.
El abrevador, que durante tantos años dio servicio de agua a esos animales de carga y de tiro a los que tanto les debemos la humanidad, es una obra que hoy debería formar parte del patrimonio local, pero desgraciadamente se le desconecto el agua y fue mutilada su parte final. Ahora esta humilde obra pero tan importante en el pasado, pasa totalmente desapercibida esperando a que algún alcalde se anime a su restauración e incluso se puede colocar una estatua que rinda homenaje a estos animales de trabajo y al agricultor.

Algunos hemos tenido la suerte de vivir esos años de transición de la época del barro a la del plástico y el agua corriente en las casas, de las caballerías al tractor. Guardamos en nuestro recuerdo las actividades cotidianas del medio rural que permanecieron inalteradas durante tantos siglos. Yo he vivido esos grandes cambios y ha sido muy enriquecedor.
Jose Román Roche Nebra

viernes, 13 de agosto de 2010

Lugares de Azuara: Eras y pajares.




Eras y pajares, fueron piezas imprescindibles para el desarrollo de la actividad agrícola de cultivo del cereal, ese alimento al que tanto debe la humanidad. Gracias al cultivo del cereal el hombre paso de nómada a sedentario cuando aprendió a cultivarlo, fue la primera actividad agrícola humana y origen de la civilización y cultura de todos los pueblos. Aunque hoy en día ya no se usen las eras para realizar las tareas agrícolas relacionadas con el cereal, éste sigue siendo parte fundamental de la economía en la vida de Azuara. Las eras con sus pajares, forman parte de un pasado muy reciente que no debe ser olvidado y menospreciado.

La mayoría de las eras están construidas en tierra, a la llegada del verano se les pasaba un ruejo para que estuvieran acondicionadas y realizar sobre ellas la labor de trillado del cereal. Otras, se construían empedrando la superficie del terreno y son obras de arte que aun hoy podemos ver. Casi todas las eras están situadas en lugares del pueblo donde sopla más el viento para poder aventar el grano.

Tras la siega se acarreaba el cereal desde los campos y llegado el carro con la mies a la era, tras desatar los fajos se extendían en circulo formando una capa en toda la superficie. Para desgranar las espigas se pasaba el trillo, arrastrado por caballerías y conducido por mujeres, personas mayores, e incluso por zagales. Caballerías, trillo y conductor, daban cientos de vueltas sobre la parva al sol del verano que era cuando mejor se desgranaba el grano del cereal, trabajo monótono que en muchas ocasiones hacia que la persona que conducía se quedara dormida y se saliera el trillo de la parva. El botijo a la sombra del pajar calmaba la sed, un pequeño lujo era beber en vaso una gaseosa de sobre “el tigre” y pasada la media tarde tras la merienda, se procedía al aventado lanzando al aire el cereal con la paja desmenuzada. El grano era metido en sacos y trasportado al granero y la paja se metía bien apretada al pajar para aprovisionamiento de las caballerías a lo largo del año.

Actualmente, aun quedan pajares en pie porque sus dueños tienen algo que guardar dentro y les dan uso. Son edificaciones de 40-60 m2 de superficie por 3 de altura. Las paredes son auténticas obras de arte por la variedad de materiales utilizados y la disposición de estos. Hay pajares con paredes construidas con piedra a dos hileras con relleno de cascotes y tierra en medio que les da solidez. Unas veces se uso piedra caliza y otras piedra guija, también podemos ver una mezcla de las dos siendo la disposición de estas muy variada. Otras veces sobre base de un zócalo de piedra se continua la pared a tapial y en menos ocasiones con adobe. Son obras de arquitectura popular, los colores y la textura de los materiales nos hablan si nos detenemos a observar, se podría contar muchas historias sobre su construcción y sobre lo que se ha vivido a la sombra o al cobijo de estas obras.
Hoy la mayoría de los pajares están en ruina las eras llenas de yerbajos, piedras y basuras, ofreciendo un aspecto bastante triste y desolador. La zona de las eras es un lugar que resulta poco atractivo para la gran mayoría de los azuarinos, a muy pocos molesta que esta zona del pueblo sea lugar de abandono de viejos sofás, colchones u otros viejos enseres domésticos.

Se puede marginar a la zona de las eras, pero no se puede negar que formaron parte de la actividad agrícola durante siglos y son parte de la historia de Azuara. Son espacios que tuvieron uso para el desarrollo económico de aquellos tiempos y para alimentar a los pobladores de Azuara. A quienes piensen que esto son simplemente recuerdos del pasado, quiero decirles que a lo largo de la historia, la humanidad ha tenido graves crisis de falta de alimentos y cuando esto sucedía el hambre hacía descender los nacimientos, la falta de una nutrición suficiente también llevaba consigo contraer enfermedades que causaban bajas de población. Las generaciones actuales hemos nacido gracias al esfuerzo de nuestros abuelos que con su trabajo y estos espacios de uso agrícola, sacaron adelante a sus familias. La zona de las eras, tiene bien merecido un agradecimiento y reconocimiento por parte de las generaciones actuales.

Habrá quienes justifiquen el abandono y posterior hundimiento de los pajares al no tener un uso en la actualidad. Pero no hay excusa para que la zona de las eras sea lugar de acumulación de basuras y viejos enseres, en primer lugar porque las basuras no deben estar donde no les corresponde y en segundo lugar porque hay que tener un mínimo de respeto por estas zonas que facilitaron la alimentación de todo un pueblo. El gobierno municipal, tiene la obligación de limpiar esas basuras y si lo ve necesario conminar a los propios vecinos. Posteriormente a dicha limpieza, se debería adquirir alguna de estas eras y edificaciones, para que restauradas puedan trasmitir la información sobre las actividades agrícolas de nuestros antepasados en su propio ambiente. El coste no seria mucho.

Jose Román Roche Nebra