Crisis: mutación tras el cual se produce un empeoramiento o una mejoría.
Parece que tras el seco y caluroso verano nos llega el largo invierno. Este año la sequía ha afectado gravemente a la agricultura, fuente principal de ingresos en Azuara. Ruina en cereal que no se conocía desde hace 60 años y media cosecha en almendra con muerte de árboles. A la ganadería no le va mejor.
Los huertos a pesar del riego también han sufrido el verano seco y excesivamente cálido, ha sido mal año para las hortalizas que con tanto esfuerzo y cariño se cultivan.
Pero lo peor ha sido el cierre de la cantera y de la cementera que ya tenía construida su primera fase. Se habían creado expectativas de muchos puestos de trabajo, se hicieron la foto los políticos, se le concedieron subvenciones públicas y ahora echa el cierre, como tantas miles de empresas.
Se aceptó la contaminación por puestos de trabajo, y sin entrar en polémica solo enumerar los vertidos a la atmósfera de millones de toneladas de CO2 al año que iba a suponer la industria cementera en Aragón: la cementera de Azuara, 800.000; la de Torrijo del Campo, 900.000; la de Andorra, 455.000; la de Albentosa, 800.000; y la de Concud, 800.000 (luego nos quejamos del clima). No hablemos ya de emisiones de azufre, mercurio, dioxinas etc.
Los efectos de la crisis económica han golpeado de lleno al desarrollo de varios proyectos lanzados en época de bonanza, señalan desde la DGA, que ven cómo la nueva situación global es otra a la imaginada cuando se idearon, en referencia a las nuevas centrales térmicas y cementeras previstas en la comunidad. Porque los mercados no están ni para producir más energía ni para fabricar más cemento.
Los dueños del proyecto cementero en Azuara, como los otros proyectos, no contaban con derechos de autorización de emisiones de gases de efecto invernadero. Planeaban la incineración de todo tipo de residuos tóxicos ahorrando costes energéticos y cobrando por ello a la comunidad aragonesa. Cobrar abundantes subvenciones de principio a final de la construcción. La ceguera empresarial al inicio ya de la crisis, planeaba la producción de millones de toneladas de cemento que los bien informados se preguntaban donde iban a meterlo. En fin toda una aventura dentro de la burbuja inmobiliaria que ha saltado por los aires llevándose por delante toda la actividad industrial y económica del país.
Inauguración de CBA
Quiero recordar lo que decían los periódicos: “Belchite se resiste a sucumbir (tras el cierre de CISA) y afronta su particular reconversión industrial, basada principalmente en la explotación de sus materias primas (carbonato cálcico y áridos), la disponibilidad de suelo y su situación estratégica, que se verá favorecida por futuras mejoras en las comunicaciones (la autopista autonómica, el desdoblamiento de la N-232 y la remodelación de la conexión con la autovía mudéjar)”. “Campo de Belchite quiere ser un polo de atracción de empresas de este sector. La materia prima ya la tiene: la riqueza de su suelo. Así, empresas como Cementos Blancos de Aragón, Omya Clariana y Hormipresa prevén invertir 100 millones de euros en la zona. Esta última compañía abrirá sus puertas el próximo año y prevé crear más de 60 puestos de trabajo en el polígono La Legua.” “Por lo pronto, Azuara albergará el proyecto estrella, una planta de fabricación de cemento blanco (la cuarta en España) en la que se invertirán 58 millones de euros y se crearán entre 70 y 80 empleos”. Era el año 2007, metidos ya en la crisis. http://youtu.be/dikf3OkHuaQ
Es muy malo para la salud económica y mental estar parado. Los desempleados de larga duración necesitan servicios de asistencia sicológica, cursos de adaptación a la nueva realidad y salidas individuales o colectivas para ingresar un salario mínimo con el que poder sobrevivir. Vamos a vivir un largo invierno.
Enhorabuena a los organizadores en Azuara de la carrera ciclista y la pedestre, la vida sigue, aunque peor.
Jose Román Roche Nebra
VÍDEO: http://youtu.be/l4kKIKKR3vw
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